El Milrayitas se impuso por la mínima diferencia ante Platense, que acumula su séptima caída consecutiva. El primer tiempo encontró a un CALA muy desacomodado y con pocas ideas y aunque la desprolijidad perduró durante todo el partido, el local puso contra las cuerdas al Calamar en el complemento. Y a los 48’ Brítez Ojeda marcó el único gol del partido.
Los Andes le ganó esta tarde a Platense por 1 a 0 en un partido que tuvo poco fútbol y en el que los dos equipos dejaron a la vista las falencias. Sin embargo, en el Gallardón y con el empuje de su gente el Milrayitas sacó una luz de ventaja que a último momento le alcanzó para quedarse con los tres puntos gracias al gol de Brítez Ojeda.
El primer tiempo fue uno de los peores que tuvo Los Andes en lo que va del campeonato, si no fue el peor. La más clara que tuvo fue un remate de Bustamante apenas iniciado el cotejo. Después los de Lomas abusaron del pelotazo desde el fondo.
Frente a este Los Andes, Platense aprovechó y complicó en el fondo con el diez, pero siempre llegó demasiado solo como para cambiar esas jugadas por gol.
El entretiempo vino bien porque al local le faltaba actitud y mucho fútbol. Y Hrabina notó lo que todos, eran necesarios cambios en el equipo. Por eso, metió al Beto Yaqué por Friedrich.
La desprolijidad se mantuvo durante todo el segudno período, aunque el Milrayitas adquirió un poco de importancia frente a un Calamar sin ideas y con muchas falencias.
El ingreso de Castagnino, que volvió después de seis meses sin jugar por una rotura de tendón de Aquiles, le dio un poco de aire al ataque milrayitas y ahí llegaron las mejores ocasiones.
Martín le dio un pase a Acosta, quien con la planta la quiso empujar, pero el arquero -siempre acomodado- pudo salvar a Platense. Después hubo otra clara del Beto y después de tanto probar llegó el gol del Milrayitas.
A los 48´, Brítez Ojeda entró de frente al arco y en la puerta del área le pegó abajo para sellar el 1 a 0 y la séptima caída del Calamar. Puños en alto para Los Andes porque sumó de a tres ante un rival directo. Platense fue pura impotencia y lamentos.