La caída en picada de Platense parece no tener fin. Sumó su sexta derrota consecutiva -quinta con Mariano Dalla Líbera de entrenador-, esta vez a manos de Instituto de Córdoba, para seguir en el fondo de la tabla y marcharse a los vestuarios entre insultos y silbidos, con algún altercado más en la salida de los jugadores (ver aparte), que dejaron al Loco con la renuncia a disposición de la directiva.
En fin, un panorama complicado para el Calamar, que otra vez jugó muy mal, ante un equipo cordobés que sólo hizo lo justo y necesario para quedarse con los tres puntos.
Instituto golpeó de movida, con un buen gol de Lucas Concistre y después supo jugar con inteligencia, dándole la pelota al desesperado Platense y aprovechando los espacios que quedaban para la contra.
Los de Dalla Líbera sólo reaccionaron en el arranque del complemento, con el ingreso del juvenil Luis Solignac (apenas 17 años), quien con ganas y entusiasmo obligó a un par de revolcones del arquero Laureano Tombolini, pero en realidad sólo fue un espejismo dentro de tanta impotencia a la hora de atacar.
Sin juego, sin ideas, Platense chocó siempre contra un Instituto bien parado, que en la primera que tuvo después del gol, liquidó el partido, con otra buena acción individual, en este caso del ex River, Diego Cardozo.
Los diez minutos finales se jugaron entre abucheos de la hinchada local, y con Instituto a punto de marcar el tercero -Morales Neumann lo perdió de manera increíble-, como para redondear un presente complicado, oscuro, de los de Vicente López, quienes tampoco ven una luz en el futuro. Con este plantel y jugando así, sin fútbol ni actitud, no habrá técnico que pueda cambiarle la cara.
Instituto entendió lo que pasaba a la perfección y se fue con una sonrisa, ilusionado por prenderse entre los de arriba, sobre todo si llega a ganar el clásico que tiene pendiente con Talleres.

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